Consejos para un verano tranquilo con niños

El verano ya está aquí y desde que abrimos este blog hemos publicado un montón de entradas en las que nos hemos centrado en muchos temas que os pueden resultar de interés durante esta época del año.

Para que los tengáis siempre a mano durante estos meses, hemos realizado esta entrada recopilatoria que os servirá de biblia hasta que llegue septiembre y, con la llegada de los mocos y las fiebres, vuestras preocupaciones cambien de prioridad. Así que, ¡¡vamos con ello!!

Para empezar, ya que muchos haréis varios viajes durante estos meses, no os perdáis esta entrada en la que damos un montón de consejos sobre los viajes en avión con niños pequeños. Y para los que viajáis en coche o en barco, no dejéis de leer ésta sobre los mareos de los niños en los medios de transporte.

Y ya que salís de viaje, además de las maletas y las bolsas con miles de juguetes para que los niños no se aburran, debéis de hacer un pequeño botiquín por lo que pudiera pasar.

En el verano hace buen tiempo y, aunque nos deberíamos preocupar de ello durante todo el año, las quemaduras solares están a la orden del día. En esta entrada podéis encontrar información útil sobre cómo proteger a vuestros hijos del sol, en esta otra sobre el empleo de cremas solares y, por último, una sobre la ropa que mejor protege de la radicación solar.

Los que soléis viajar al campo, sabéis que los insectos están a la orden del día, así que no dejéis de leer esta entrada sobre las picaduras y esta otra sobre los repelentes de insecto. Y como extra bonus, una solo sobre las garrapatas.

Y entre el buen tiempo y que los niños juegan más tiempo en la calle, los accidentes son muy frecuentes. Por un lado en la piscina, donde no hay que perderles ojo ni un solo instante, así que ya sabéis #OjOpequeAlAgua. Pero también fuera de ella. En esta entrada encontraréis consejos sobre cómo actuar ante un accidente domésticos y en esta otra cómo actuar ante un golpe en la cabeza.

Pero también es habitual enfermedades como las intoxicaciones alimentarias, las gastroenteritis, las otitis de las piscinas así como los golpes de calor y las insolaciones, sobre todo en los más pequeños.

Sobre los cortes de digestión podríamos hablar largo y tendido, algunos hasta dicen que no existen. Sin embargo, siempre son una socorrida excusa para que los niños nos dejen dormir la siesta.

Y para terminar, una reflexión sobre el cansancio de los niños al final del verano, aunque seguro que muchos estaréis pensando que los que realmente estáis cansados cuando llega septiembre sois vosotros y no vuestros hijos.

Seguro que con un poco de suerte os libráis de todas estas cosas y pasáis unas vacaciones estupendas 😉

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