Otitis externa: cuando duele el oído en verano

Con la llegada del verano y la época de las piscinas, son muchos los niños que se quejan de dolor en el oído provocado por una otitis externa. Es importante conocerlas ya que las causas y el tratamiento es diferente a las otitis medias, a las que podríamos llamar ” otitis del invierno”, ya que suelen coincidir con un catarro, los cuales son más frecuentes en los meses fríos del año.

En este post te contamos todo lo que tienes que saber sobre la otitis externa para que puedas reconocerla pronto en caso de que tus hijos la padezcan y pongas en marcha cuanto antes las medias oportunas para tratarlas.

Diferencias entre otitis externa y otitis media

Desde el punto de vista anatómico, el oído se puede dividir en tres partes.

La primera de ellas es la que se conoce como oído externo y comprende la oreja y el conducto auditivo hasta el tímpano. El oído medio es la parte del oído que se encuentra desde el tímpano hasta una membrana que se conoce como ventana oval. Debido a su forma de cavidad se conoce como caja timpánica. En ella se encuentra la cadena de huesecillos que recordaréis del colegio (yunque, martillo y estribo). Esta cadena de huesecillos acaba en una membrana que da entrada al oído interno, el cual, mediante unas estructuras complejas transforma las ondas de sonido en un impulso eléctrico que envía al cerebro.

Esta distinción entre las diferentes partes del oído es muy importante ya que el tipo de otitis va a depender de qué estructuras se afecten. En concreto, las otitis externas son aquellas que se producen por una infección en el oído externo, es decir ANTES del tímpano, mientas que en las otitis medias, la infección se encuentra dentro de la caja timpánica, y por tanto DETRAS del tímpano. Pero además, las otitis externas están causadas por una serie de bacterias diferentes a las otitis medias y, por tanto, su tratamiento es diferente.

¿Cuál es la causa de las otitis externas?

La principal bacteria que provoca las otitis externas es la Pseudomona auruginosa. A esta bacteria le gusta mucho la humedad por lo que es muy frecuente que las otitis externas se produzcan en verano coincidiendo con los baños en las piscinas de los niños. Este es el motivo por el que estas otitis se conocen también como otitis externas o del nadador.

Pero ademas de la Pseudomona, cualquier otra bacteria que produjera una infección en el conducto auditivo estaría causando una otitis externa. Estas otras bacterias suelen ser bacterias que tenemos en la piel y que aprovechan alguna herida para sobreinfectar la piel.

¿Qué factores las favorecen?

Además de la humedad, cualquier otro factor que influya en el estado “normal” del conducto auditivo, podría considerarse un factor de riesgo para padecerla. Algunos ejemplo serían heridas o pequeños granitos, falta de cerumen o pieles muy secas.

Por ello es muy importante que busquéis un equilibrio entre la limpieza de los oídos de vuestros hijos (recordad, solo por fuera con la punta de una toalla) y permitir cierto grado de cera, ya que ésta protege contra las agresiones externas del oído.

¿Qué síntomas produce?

A diferencia de las otitis medias, en las que el dolor de oído y la fiebre en el contexto de un cuadro catarral son los síntomas principales, las otitis externas se caracterizan por presentar dolor de oído SIN fiebre, el cual aumenta al apretar las estructuras de cartílago de la oreja y el conducto auditivo o simplemente al traccionar de la oreja hacia arriba.

Además, los pediatras, cuando exploramos a estos niños nos encontramos inflamado el conducto auditivo externo con cierto grado de secreción junto con un tímpano de características normales, a diferencia de las otitis medias en las que el tímpano está afectado y el conducto auditivo es de características normales.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de la otitis externas es tópico aplicando unas gotas de un antibiótico que se llama Ciprofloxacino. En general, la pauta es cada 12 horas durante una semana.

Esta es otra de las grandes diferencias de las otitis externas respecto a las otitis medias ya que en estas últimas, en caso de emplearse antibiótico se hace por vía oral y con otro principio activo (debido a las diferentes bacterias que causan esas otitis). Sin embargo, debido a que en las otitis externas el conducto auditivo esta expuesto al exterior y es accesible a un tratamiento tópico, se emplea antibiótico en gotas.

También hay que recordar que las otitis externas son muy molestas y dolorosas por lo que un tratamiento con un antiinflamatorio como el ibuprofeno, incluso pautado, está más que justificado.

Ademas, mientras no haya desaparecido el dolor y durante los primeros días de tratamiento, los niños no deben bañarse porque al aumentar la humedad en los oídos estaremos favoreciendo que la infección no se cure correctamente.


Esperamos que hayáis aprendido a diferenciar las otitis externas ya que en verano son relativamente frecuentes. Si a vuestro hijo le molesta el oído acudid al pediatra para que, en le caso necesario, instaure el tratamiento lo antes posible.

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