Protección solar en niños, ¿cómo lo hago?

Con la llegada del buen tiempo, los padres se empiezan a plantear cómo proteger a sus hijos del sol y las quemaduras. No es raro que en la consulta del pediatra nos hagáis preguntas al respecto: ¿esta crema es buena?, ¿qué factor de protección debo poner a mi hijo?, ¿si estoy a la sombra debo ponerle crema?, ¿y mi bebé de 4 meses…?.

A decir verdad, la protección contra el sol se debe realizar a lo largo de todo el año pero, debido a que en verano los niños juegan más tiempo al aire libre y que hay más horas de sol, es en esta época cuando hay que tenerla más en cuenta.

En este post encontrarás los consejos necesarios para proteger de manera eficaz a tus hijos de los efectos dañinos del sol.

Efectos de la radiación solar en la piel

Desde hace tiempo se sabe que gracias a la atmósfera y a la capa de ozono, parte de la radiación que emite el sol no llega a la tierra. Sin embargo, una parte de esa radiación, conocida como ultravioleta, sí que es capaz de atravesarla y provocar efectos dañinos en la piel.

Esta radiación llega a la tierra durante todo el año pero es en el verano y en días despejados cuando más incide en la piel. Además, la arena de playa o la nieve de la montaña devuelven parte de esa radiación lo que hace más probable que esos efectos dañinos aparezcan si realizas actividades en esos lugares.

Las lesiones que es capaz de generar la radiación ultravioleta, tanto en niños como en adultos, son lesiones que se conocen como inmediatas (enrojecimiento de la piel, aumento de la pigmentación y quemaduras), pero también aquellas que aparecen con el paso del tiempo (envejecimiento prematuro de la piel y aumento del riesgo de cáncer de piel). A nivel ocular son capaces de generar cataratas a largo plazo.

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Quemadura solar tras exposición prolongada sin medidas de fotoprotección adecuadas.

¿Y todas las personas son iguales para el sol?

Los efectos de la radiación solar los sufren todas las personas, por ello la protección solar debemos realizarla tanto niños como adultos. Sin embargo, hay una serie de características que dan lugar a que existan personas con mayor riesgo de padecer las lesiones antes mencionadas. Son las siguientes:

  • Aquellos de piel muy clara.
  • Antecedentes familiares de cáncer de piel.
  • Antecedentes de exposición solar prolongada durante los primeros años de vida.
  • Presencia de lunares o pecas por el cuerpo.

Una mención aparte merecen los niños menores de 3 años, ya que son los más sensibles a los efectos dañinos de la luz solar debido a las características especiales de la piel a esta edad. Si además tenemos en cuenta que la mayoría de la exposición solar que recibe una persona ocurre durante la infancia y la adolescencia, parece evidente que la protección solar debe ser una prioridad para prevenir en los niños tanto las quemaduras como el cáncer de piel a lo largo de su vida.

¿En qué consiste la protección solar?

El cuerpo humano dispone de mecanismos para reducir el daño de la exposición a la radiación ultravioleta. Es lo que se conoce como protección solar endógena y depende mucho de la genética de cada persona. Sin embargo, ésta no resulta suficiente por lo que es necesario aplicar una serie de medidas que se conocen como protección exógena.

Este último tipo de protección solar es de vital importancia que la conozcáis ya que es la que podemos aplicar a nuestros hijos para protegerlos.

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El gorro de ala ancha es una muy buena medida de protección exógena para disminuir la radiación solar que llega a la piel de los niños.

¿Qué medidas de protección solar puedo poner en marcha?

Entre estas medidas de protección exógena se encuentran todas aquellas acciones encaminadas a reducir la radiación solar que llega a la piel y, por tanto, sus efectos. Las medidas más importantes son:

  • Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, sobre todo entre las 11 y las 16 horas.

  • Evitar exposiciones solares prolongadas.
  • Buscar sombras en las que poder realizar actividades o utilizar sombrillas.
  • Utilizar ropa de manga larga y gorros de ala ancha para cubrir la piel del niño.

  • Emplear gafas con protección solar.

  • Utilizar cremas con filtros solares.

A pesar de que es durante el verano cuando más radiaciones recibimos, estas medidas de fotoprotección deberían realizarse durante todo el año.

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Niña con prendas preparadas adecuadas para que la exposición solar sea menos dañina. El empleo de gafas también es una buena medida.

¿Qué crema debo elegir para proteger la piel de mi hijo?

Seguro que estabas esperando este apartado para conocer qué crema debes comprar para aplicarla a tu hijo. Sin embargo, antes de la crema debes aplicar el resto de medidas que te hemos explicado. De nada sirve untarle de arriba a abajo con crema si luego va a estar 3 horas al sol recibiendo un montón de radiación. Por ello es muy importante que utilices las medidas antes mencionadas de forma conjunta con la crema protectora.

La función de estas “cremas filtro” es evitar que la radiación solar llegue a la piel y por tanto reducir el daño que provoca. Para ello, lo que hacen estos fotoprotectores es absorber la radiación, disiparla o repelerla. Serían el último escudo antes de que la radiación golpeara en las células de la piel.

El factor de protección (FPS) debe ser de al menos 30 FPS, aunque lo ideal es utilizar el máximo posible (en nuestro país 50+FPS). Esto se debe a que la mayoría de las padres cuando extiende la crema a su hijo lo hace de forma escasa lo que disminuye notablemente la protección de las mismas. Esto se compensa parcialmente aumentando el factor de protección.

Las cremas que apliquemos a nuestros hijos deben cumplir además una serie de requisitos como son la resistencia al agua (waterproof), al sudor y al roce. Además, no deben contener irritantes y ser de fácil aplicación. Debemos utilizarlas al menos 15 minutos antes de la exposición solar y aplicarlas de forma “generosa” por lo que ya hemos explicado. Debemos volver a aplicar crema cada 30 minutos si la exposición solar continúa y siempre después del baño.

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En niños es mejor evitar los geles ya que suelen contener alcohol.

¿Y qué pasa con los bebes menores de 6 meses?

Hasta los 6 meses de edad el niño no posee esos mecanismos endógenos de protección contra la radiación solar por lo que es muy importante evitar la exposición directa a la luz del sol lo máximo posible. Además, el empleo de cremas en esta edad está desaconsejado por posibles efectos tóxicos debidos a la mayor absorción de la piel de estados productos en estos niños.

De esta forma, lo mejor que puedes hacer en caso de que decidas ir a la playa o de paseo con un niño pequeño es mantenerlo el máximo tiempo posible a la sombra con ropa de manga larga que no le abrigue en exceso.


En resumen, la piel de los niños es más sensible a la exposición solar por lo que debes extremar las medidas de fotoprotección. Estas medidas se centrarán por un lado en que el niño reciba la menor luz solar posible (sombrillas, gorros, ropa…) y por otro, a través de la aplicación de cremas protectoras.

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Recordad, los niños en la playa mejor con manga larga y gorro.

El copyright de la imagen de la quemadura cutánea pertenece a DermNet NZ bajo una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 (New Zealand).

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