Cómo actuar ante un golpe en la cabeza de un niño

Los golpes en la cabeza son uno de los motivo de consulta más frecuentes en las consultas de pediatría, y aunque la mayoría de los golpes son leves, algunos de ellos pueden condicionar graves lesiones. El verano, debido que es la época del año en la que los niños realizan más actividades al aire libre de carácter lúdico, es la época del año en la que más se producen.

Es fundamental que conozcáis como actuar ante los golpes en la cabeza de vuestros hijos para que sepáis detectar a aquellos niños que puedan precisar atención médica. También podéis visitar esta otra entrada sobre los mitos y leyendas de los golpes en la cabeza que escribimos hace tiempo.

¿Qué es un trauma craneal?

El trauma craneal es la forma técnica que tenemos los pediatras de referirnos a los golpes en la cabeza. Este tipo de golpes se refiere a aquellos que se producen en los huesos del cráneo, por tanto excluyendo la cara y el cuello.

Aunque la palabra “trauma craneal” te parezca que hace referencia a un golpe muy grave, esto no es así, ya que los traumatismos craneales se dividen en leves (la gran mayoría y, en general, sin consecuencias), moderados y graves, y pueden afectar tanto a los huesos (estructurar óseas de la cabeza) como a su contenido, el cerebro.

Lo que nos preocupa realmente a los médicos cuando alguien se da un golpe en la cabeza es que el golpe sea de tal intensidad que provoque algo más que un simple impacto en los huesos del craneo y acabe afectando al cerebro (en general por un sangrado o una contusión).

El trabajo del pediatra en estos casos será diagnosticar ante qué situación estamos. Por ello, contamos con protocolos para poder diferenciar qué niños se pueden beneficiar de una prueba radiológica como el scanner craneal (prueba a realizar en caso de sospecha de traumatismo craneal complicado) ya que las radiografías en estos casos no nos dan mucha información.

Los síntomas, la clave de todo

Tras un golpe en la cabeza, van a aparecer una serie de síntomas que se correlacionan con la gravedad del golpe y la posibilidad de que se produzca el mencionado sangrado o contusión cerebral. A estos síntomas se unen las características de cómo se produjo, ya que no es lo mismo, por ejemplo, un niño que tiene un accidente de bicicleta sin casco que un niño que va andando y se choca de frente contra la pared.

Es muy importante que os acordéis de esas circunstancias en las que se ha producido el golpe para que podáis relatárselas al médico: altura de la caída, zona del golpe, vehículos, sistemas de seguridad que llevaba el niño…

De igual forma, lo que ocurre tras el golpe es muy importante. Los pediatras siempre os preguntaremos qué hizo el niño tras el golpe (se puso a llorar, perdió el conocimiento, convulsionó….) así como si después del golpe habéis notado que se comporta raro, ha comenzado a vomitar, se os queda adormilado o le duele mucho la cabeza.

Con todos estos datos, junto con una buena exploración física, se dará una de estas tres circunstancias: que el pediatra os mande a casa, que os quedéis en observación o que indique de manera inmediata alguna prueba. En general, debido que los niños pequeños son más vulnerables a los golpes en la cabeza, somos más conservadores con los niños menores de dos años, en los que, a pesar de encontrarse bien en la primera atención, preferimos dejarlos en observación unas horas para comprobar que todo en el niño se encuentra bien en unas horas.

Por el contrario, los niños mayores suelen ser más “resistentes” y un golpe que en un niño pequeño nos puede preocupar, quizá no lo sea en uno mayor.

Los chichones no siempre marcan la gravedad

En general, el motivo por el que acuden los padres al hospital no suele ser que su hijo se encuentre con mal estado general o con alguno de los síntomas arriba mencionados. El motivo que condiciona esa visita a Urgencias en muchísimos casos es la aparición de un chichón que les alarma.

Por forturna, casi nunca que se produce un chichón existe a la vez una lesión cerebral. A diferencia de lo que creen los padres, no es porque “la sangre esté saliendo para fuera en vez de irse hacia el cerebro”. Eso no es correcto ya que la anatomía de la cabeza no funciona así. Cuando aparece un chichón es porque hay un sangrado por encima de los huesos del craneo y por tanto es imposible que ese sangrado afecte al cerebro.

Sin embargo, debajo de un chichón puede hacer una fractura craneal que es la que si que podría condicionar un sangrado cerebral. De nuevo, los síntomas y la exploración física serán los que condicionen las necesidades de realizar una prueba para descartar estas situaciones.

Hay que dar gracias a la naturaleza, que es muy lista, y diseñó la cabeza para resistir a los golpes. El hueso de la frente es el más duro de todos ya que es el que suele recibir más golpes, sin embargo, los golpes laterales de la cabeza y en la parte de atrás son más peligrosos porque en esa zona de la cabeza los huesos son menos resistentes a los golpes.

Lo que tenéis que observar en casa

Lo primero que tenéis que hacer en casa es decidir si el golpe que ha recibido vuestro hijo es de la suficiente entidad como para que tengáis que acudir a ver al médico. Los síntomas que os hemos relatado (convulsiones, tendencia al sueño, perdida de conocimiento, vómitos, comportamiento extraño, dolor de cabeza intenso en niños mayores o irritabilidad en los pequeños, chichones en los laterales de la cabeza) hacen obligatorio que solicites atención. Por el contrario, si vuestro hijo se encuentra bien tras el golpe es prudente observarle en casa antes de acudir al médico.

Independientemente de que os quedeis en casa o acudais al médico, en la siguientes horas tras un golpe en la cabeza debéis observar que esos síntomas a los que nos referíamos no aparezcan. En general, el periodo de observación que os recomendamos tras un golpe para volver a la “normalidad” es de 24 horas. Podéis dejar dormir al niño, pero es prudente que cada 4 horas comprobéis que se despierta con normalidad y que no presenta ninguna alteración.

La otra cosa que debéis hacer en casa tras un golpe es administrar un analgésico a vuestro hijo como el paracetamol o el ibuprofeno. Con ello conseguiréis que les duela menos la cabeza ya que, al fin y al cabo, se han dado un golpe. Para conseguir que salga menos chichón, lo más adecuado es aplicar un poco de hielo. Y tened en cuenta que las barritas de árnica no han demostrado ser eficaces.


Si quieres saber más de qué es lo que tienes que vigilar en caso de que tu hijo se haya dado un golpe en la cabeza, puedes consultar la hoja de padres de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría en este link. Y aquí debajo te dejamos nuestro #Pediconsejo sobre el tema:SI TU HIJO SE DA UN GOLPE EN LA CABEZA

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