¿Cuándo debería empezar a dar la cena a mi bebé?

Como todos sabréis, hasta los 6 meses de edad los niños son capaces de crecer y desarrollarse de forma adecuada con la leche como único alimento. Una vez alcanzada esa edad se hace necesario que el niño se alimente de otras cosas para cubrir junto a la leche todos los requerimientos nutricionales que necesitan. Este periodo se conoce como alimentación complementaria y se extiende hasta los 12 meses. Durante ese tiempo la leche sigue teniendo un papel principal en la alimentación de los niños (ya sea de pecho o de biberón), pero de manera progresiva va perdiendo protagonismo hasta convertirse en un alimento más dentro de lo que debería ser una alimentación variada.

A nadie se le debería escapar que aunque la leche sigue siendo muy importante entre los 6 y 12 meses, de la noche a la mañana no es posible que un niño pase de comer “casi todo leche” a comer “muchas cosas aparte de leche”. Y en ese camino hacia alimentarse como un niño mayor surgen las papillas y los purés o los trozos, si es que habéis optado por el Baby Led Weaning, que en general el niño se zampa a la hora de la comida y de la merienda acompañados muchas veces de un poco de teta de mamá o un biberón calentito.

Pero, ¿y las cenas? ¿Cuándo deben los niños empezar a tomar una cena como parte de su alimentación? Esta es una pregunta que nos habéis hecho muchas veces y que os vamos a intentar contestar en este post.

El convencionalismo de los horarios de las comidas

¿Nunca os habéis preguntado por qué las verduras se dan a la hora de la comida y la fruta en la merienda? La verdad es que basta con preguntar a cuatro o cinco familias con hijos pequeños y lo más probable es que todas coincidan en ese horario.

Cuando comienzas con la alimentación complementaria, lo más habitual es empezar por la verdura o por la fruta a la hora de la comida o la merienda. Durante los primeros meses es normal que el niño coma poco y por eso se complete esa toma con leche. Pero a medida que pasa el tiempo esas verduras o esas frutas acaban sustituyendo totalmente una de las tomas de leche que hacía el bebé.

Cuando la madre opta por mantener la lactancia materna más allá de los 6 meses, ese horario resulta muy práctico ya que suele coincidir con las horas en las que la mamá no está en casa si es que se ha incorporado a trabajar y de esta forma al bebé se le puede seguir alimentando sin tener que darle un biberón. Por extensión, las que han optado por dar leche artificial a sus hijos suelen seguir también este horario. Y mira tu por donde, es el horario que también siguen en las escuelas infantiles para dar de comer y merendar a los niños.

Este horario de comidas no deja de ser un convencionalismo social que se extiende durante toda la vida ya que a esas horas los niños con algo más de edad suelen hacer la comida y la merienda, al igual que hacemos los adultos. Al fin y al cabo, cuando a un bebé se le dan las verduras para comer y la fruta para merendar no estamos haciendo otra cosa que imitar lo que sucederá a lo largo de su infancia y seguramente de toda su vida, es decir, establecer un horario más o menos fijo en el que hacemos tal o cual comida.

Y aunque no lo parezca, este es un hecho muy importante que ocurre durante el periodo de alimentación complementaria que, no lo olvidemos, consiste en pasar de alimentarse como un bebé a como un niño mayor.

El ejemplo de la enfermera que trabaja de noche

Hace unos años nos preguntó una amiga enfermera que si no podía darle a su bebé de 6 meses las verduras a la hora de la cena y la fruta en el desayuno. Ella quería seguir manteniendo el pecho y como trabajaba haciendo noches se había planteado darle la teta al niño mientras ella estuviera en casa (casi todo la mañana y buen parte de la tarde) y que su pareja le diera los purés y las papillas cuando se tenía que ir a trabajar.

Este ejemplo real ilustra muy bien que no es necesario seguir a rajatabla el convencionalismo que la gran mayoría hemos utilizado en los horarios de las comidas de nuestros hijos y que existen muchas posibilidades (tantas como familias, cada una con sus necesidades). Al final, lo importante es lo que coma el niño a lo largo de todo el día y no tanto si las verduras de las damos a la 1 pm o las 8pm.

Con el paso del tiempo nuestra amiga fue dejando el pecho y como el desayuno y la cena ya los tenía cubiertos, empezó a darle algo de puré en la comida y algo más de fruta en la tarde. Al llegar a los 12 meses la criatura se tomaba un poco de leche por la mañana y por la noche, una pieza de fruta a media mañana, un puré de verduras con proteína a la hora de la comida y fruta variada con algo de pan para merendar. A medida que fue creciendo comenzó a mostrar interés por lo que comían sus padres, así que en la cena le daban algo de lo que hubieran preparado para ellos ese día, por ejemplo una tortilla con brócoli, arroz con verduras, pasta con calabacín o ensalada de tomate y atún.

Como veis, este niño llegó a los doce meses con el mismo horario de comidas convencionales que nos hemos autoimpuesto como sociedad, aunque por un camino distinto. Al final, no es tan importante empezar por la merienda o la comida; lo que realmente importa es que llegados a los 12 meses los niños coman lo más parecido posible a los adultos, dentro de una alimentación sana y variada, tanto en alimentos como en horarios.

Vale, ¿pero entonces cuándo le empiezo a dar cenas a mi hijo?

Espero que con este ejemplo os hayáis dado cuenta de que no hay una edad concreta a la que se deban empezar las cenas. De hecho, ningún manual de nutrición pediátrica establece si deben darse primero las comidas, las meriendas o las cenas o a que edad se debe empezar con cada una ellas.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no tenemos el horario de trabajo de nuestra amiga enfermera, por lo que al final lo más práctico es empezar con las verduras en la hora de la comida y las frutas en la hora de la merienda. Debido a que la introducción de los diferentes alimentos debe ser progresiva para detectar alguna alergia (recordad que hay que separar cada alimento nuevo 2-3 días del anterior), al final tardas varias semanas en que un bebé de 6 meses tome un puré con al menos 4-5 verduras diferentes o una papilla con fruta variada. Si a esto le sumas que al puré de verduras hay que añadirle la parte proteica (pollo, ternera, pescado, huevo, legumbres…), no es raro que hasta los 8 o 9 meses el niño no haya establecido una rutina de comida y merienda estable en la que toma una buena cantidad de alimentos diferentes a la leche.

A partir de esa edad, más o menos a los 9 meses, los niños empiezan a mostrar mucho interés en las cosas que comemos los adultos y muchas veces se relamen al ver nuestros platos comparados con su tazón de puré. En mi opinión, este es un buen momento para que los niños empiecen con la cena. No hace falta que les calcéis un tazón de puré como el de la comida de buenas a primeras, ya que después de la cena siguen haciendo una toma de leche, pero no está mal que a partir de esta edad les empecéis a ofrecer algo para completar la toma de leche antes de dormirse. Además, es con esta edad con la que se recomienda que los niños que han iniciado la alimentación complementaria con triturados empiecen con los sólidos, así que mira, qué mejor momento para que les demos de comer lo mismo que nos hemos preparado nosotros para cenar. En cuanto a qué alimentos les podéis dar, valdría cualquiera que ya sepamos que el niño tolera.

Con el paso del tiempo vuestro hijo irá comiendo cada vez más cantidad de comida a la hora de la cena y desplazará a la leche como alimento principal a esta hora del día, porque recordad que hacia los 12 meses ya deberían comer como un niño mayor (tanto en horarios como en variedad de alimentos).

Si os trae por la calle de la amargura tener que preparar una comida sana y variada para vuestros hijos en el horario de la comida y estáis dándole vueltas a qué podéis preparar en la cena para no ser repetitivos, recordad que el Plato de Harvard es una herramienta muy útil para tener ideas en cuanto a una alimentación sana y variada.


En resumen, los horarios a los que hacen las comidas los niños imitan al convencionalismo de los horarios de los adultos. Sin embargo, no hay una pauta que establezca cuando un niño debe empezar con la comida, la merienda o la cena. Parece razonable empezar por las verduras a mediodía y las frutas en la tarde al comenzar con la alimentación complementaria y dejar para un poco más adelante las cenas. Un buen momento para ello es hacia los 9 meses.

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