¿Qué pescados pueden comer los niños?

El pescado es uno de los caballos de batalla a los que se enfrentan los padres cuando toca iniciar la alimentación complementaria de sus hijos. A pesar de que todos sabemos que es una fuente de proteína saludable y que su perfil nutricional es muy sano, en muchas ocasiones cuesta que los niños lo consuman de manera habitual. De todas formas, tan mal no lo debemos hacer cuando España es el segundo consumidor mundial de pescado después de Japón.

En consulta, las dudas sobre este alimento son frecuentes: que si puede dar alergia, que si es mejor el pescado blanco o el azul, que si el mercurio, que si el marisco es mejor evitarlo durante los primeros años… Esperamos que con este post queden resueltas todas vuestras dudas para que el pescado ocupe el puesto que se merece en el menú semanal que con tanto cariño -y más de un quebradero de cabeza- programan los padres para los más pequeños de la casa.

¿Cuándo se puede ofrecer el pescado por primera vez?

Como bien sabréis, durante los primeros seis meses de vida los niños pueden alimentarse de forma exclusiva con leche. A partir de esa edad tomar solo leche resulta insuficiente por lo que se deben introducir otros alimentos en la dieta de manera progresiva. A este periodo se le conoce como alimentación complementaria.

Antiguamente la introducción del pescado se solía retrasar hasta los 9 o 10 meses, sobre todo porque se pensaba que hacerlo antes podía inducir algún tipo de alergia a este alimento. Es cierto que el pescado -junto al huevo y la leche de vaca– figura entre los alimentos que con más frecuencia provocan alergias, sin embargo, la evidencia científica actual señala que su introducción en la dieta a partir de los 6 meses de vida es segura. De hecho, para tener una alergia (al pescado o a cualquier otro alimento) el niño debe tener una predisposición genética, la cual no va a cambiar por introducir el pescado 4 o 5 meses más tarde. En este sentido, el niño que va a ser alérgico al pescado lo será independientemente de si se le ofrece este alimento por primera vez con 6 meses o más adelante.

Por todo ello, la Asociación Española de Pediatría y el comité de nutrición de la Sociedad Europea de Digestivo Infantil no ven motivo alguno para que el pescado se retrase de la dieta de un niño más allá de los 6 meses. La única regla que debería cumplirse es que entre alimento nuevo y alimento nuevo deben dejarse 2-3 días para que en el caso de que aparezca un alergia podamos identificar a qué alimento se debe.

¿Y por qué es bueno que los niños coman pescado?

El secreto de una alimentación saludable radica en que sea lo más variada posible y que las frutas y las verduras sean el alimento principal. En cuanto a la fuente de proteínas podemos ofrecer a nuestros hijos alimentos como el pescado, pero también la carne -ternera, cerdo, pollo, cordero…- las legumbres o los frutos secos.

Y entre estas opciones, el pescado debería estar siempre presenta en la dieta de nuestros hijos al menos 3 o 4 veces por semana. No hay sociedad científica que se dedique a la nutrición infantil que no resalte lo esencial que resulta este alimento en los niños por varios motivos:

  • El pescado es rico en ácidos grasos poliisaturados, sobre todo en omega-3. Este tipo de grasas es de las que se consideran “buenas” ya que previenen enfermedades crónicas en la edad adulta, sobre todo las enfermedades cardiovasculares. Además , los ácidos omega-3 tienen un papel fundamental en el desarrollo neurológico de los niños cuando son pequeños.
  • El pescado es una fuente importante de minerales como el selenio, el zinc, el fósforo, el calcio y el yodo (este último presente solo en productos de origen marino y que resulta necesario para un buen funcionamiento del tiroides) y de vitaminas, como las vitaminas A, D y del complejo B.
  • Además, las proteínas que aporta el pescado a la dieta son de alto valor biológico, es decir, aportan todos los tipos de proteínas que necesita el cuerpo para funcionar de forma adecuada. Este perfil de proteínas también lo aporta la carne, aunque en este caso las grasas que la acompaña son mucho menos deseables…

Como veis, el pescado tiene muchas ventajas, por lo que ya desde estas líneas deberíais incluirlo como un habitual en la alimentación de vuestros hijos.

Pescado blanco vs. pescado azul

Esta es otra de las dudas más frecuentes que tienen los padres cuando se enfrentan a qué pescados pueden dar a sus hijos. Durante mucho tiempo a los niños solo se les ofrecía pescado blanco, como el lenguado, el gallo o la merluza, mientras que el pescado azul, como el salmón, el bonito, la caballa, los boquerones o las sardinas, quedaba reservado para cuando se hicieran más mayores.

La (falsa) justificación para esta práctica se basa en que el pescado azul posee mayor cantidad de grasa que el pescado blanco y por tanto podría resultar más indigesto. Es cierto que el cuerpo humano tarda más en digerir aquellos alimentos que contienen mayor cantidad de grasa, pero esto no justifica que no ofrezcamos pescado azul a nuestros hijos desde que tienen 6 meses, sobre todo si el resto de la alimentación es saludable.

Además, el pescado azul es muy rico en vitaminas liposolubles (A y D) y en ácido omega 3 precisamente porque tiene más grasa que el pescado blanco, el cual posee mayor cantidad de vitaminas del complejo B.

La solución a este embrollo de pescado blanco o azul es bien sencilla. Como en otras muchas cosas, en al variedad está el gusto, por lo que lo más recomendables es que se varíe entre estos dos tipos de pescado de forma habitual para disfrutar de los beneficios de ambos.

Pescados a evitar por el alto contenido en mercurio

En octubre de 2019 la AECOSAN (Agencia Español de Seguridad Alimentaria y Nutrición) lanzaba unas recomendaciones sobre el consumo de pescado centradas en que ciertos grupos de personas “vulnerables” evitaran tomar pescados con alto contenido en mercurio. Estas especies son cuatro: pez espada/emperador, tiburón, lucio y atún rojo.

Según las recomendaciones actuales, el consumo de estos pescados debe evitarse en niños por debajo de los 10 años y en mujeres embarazadas. Entre los 10 y 14 años el consumo debe restringirse a 120 gramos al mes (lo que sería una o dos raciones al mes). A partir de esa edad ya no existen esas restricciones, siendo lo recomendado variar las especies y no centrarse en el consumo de un solo tipo de pescado.

De esas cuatro especies, la que más dudas genera es el atún rojo, tanto que muchas familias evitan el consumo de cualquier tipo de atún al pensar que todos son de alto contenido en mercurio. Sin embargo, el atún rojo es de la especie Thunnus thynnus. El resto de atunes no pertenecen a esta especie por lo que no habría problema en que lo consumieran los niños pequeños, como el atún de lata o el bonito.

¿Y qué pasa con el marisco?

Gambas, langostinos, mejillones, calamares, navajas, pulpo… No creo que haya nadie que se pueda resistir a tales majares. Sin embargo, los padres suelen ser muy reticentes a dar este tipo de alimentemos a sus hijos, aunque desde el punto de vista médico y nutricional no existe ningún motivo.

Como pasaba con el pescado, a partir de los 6 meses de vida los mariscos pueden introducirse en la alimentación de los más pequeños de la casa. Está claro que no hay que abusar de ellos (al igual que con el resto de alimentos) y en todo caso ser una opción más dentro de una alimentación variada. De todas formas, no es imprescindible que los niños prueben estos frutos de mar desde tan pequeños, a diferencia del pescado, el cual si que debería formar parte de los habituales de su dieta.

Quizá el único problema que presentan los mariscos es que su textura puede hacer que sean difíciles de masticar ya que son muy fibrosos. En este sentido, es mejor esperar a que hayan cumplido 2 o 3 años para ofrecérselos por primera vez para evitar que se puedan atragantar. Así que ojo con estos alimentos si es que practicáis Baby Led Weaning. Sin embargo, no habría ningún problema en que los trituréis para añadirlos a un puré, aunque, al menos a mí, me resulta aun poco extraño una crema de verduras con un par de gambas pasadas por la turmix.


En resumen, el pescado es un alimento con un perfil nutricional muy saludable que no debería faltar en la dieta de ninguna persona. Además, los niños pueden empezar a consumirlo desde los 6 meses de vida como parte de una alimentación variada. Solo existen cuatro excepciones: pez espada/emperador, tiburón, lucio y atún rojo; por su alto contenido en mercurio, estos pescados deben evitarse hasta los 10 años de vida y en embarazadas.

Bibliografía:

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