Conjuntivitis en niños

La conjuntiva es la membrana que recubre tanto la parte interior de los parpados como gran parte del globo ocular y, de forma sencilla, podemos identificarla como la cobertura de la parte blanca del ojo. Como sucede con cualquier parte del cuerpo se puede inflamar, lo que daría lugar a una conjuntivitis, ya que el sufijo -itis significa inflamación. Es una de las enfermedades más frecuentes de la infancia, de hecho, pocos son los niños que no la han tenido alguna vez. Y es que no hay tarde en Urgencias en la que no atendamos a un niño que ha comenzado a ponérsele un ojo rojo.

En este post repasaremos las posibles causas de las conjuntivitis y cómo debéis actuar en el caso de que vuestro hijos esté pasando por una de ellas.

¿Cuáles son los síntomas de una conjuntivitis? 

Normalmente la conjuntiva es transparente, lo que permite que veamos las capas profundas del globo ocular con su color blanco habitual. Cuando la conjuntiva se inflama, cambia de color y se pone de color rojo debido a que aumentan los vasos sanguíneos que hay en ella. Este cambio de color da lugar a esos “ojos inyectados en sangre” que os suelen llamar tanto la atención cuando un niño tiene una conjuntivitis.

En esta imagen se puede ver como la parte blanca del ojo se pone roja, característico de las conjuntivitis

Además de que el ojo se vuelve de color rojo, es muy frecuente que aparezca secreción mucosa (legañas), como los mocos de la nariz en el caso de un catarro, pero esta vez en los ojos.

Debido a la inflamación de la conjuntiva, otros síntomas que pueden presentar los niños son sensación de cuerpo extraño -como arenilla al parpadear- o picor de ojos. En ocasiones, la inflamación va un poco más allá y observamos párpados con una leve hinchazón.

Causas principales de conjuntivitis en niños 

Resumiendo mucho, las conjuntivitis se pueden producir por dos mecanismos. Lo más frecuente es que se produzcan por una infección -ya sea ésta debida a un virus o a una bacteria– y, en segundo lugar, por una agresión local no infecciosa. Es importante diferenciar unas de otras ya que el tratamiento varía entre ellas.

Conjuntivitis provocadas por virus 

En este caso, los dos ojos suelen estar afectados. Es habitual que se ponga primero un ojo rojo para que, en 1 o 2 días, le siga el segundo. Las legañas de las conjuntivitis víricas son escasas y su aspecto es trasparente o ligeramente amarillo, aunque a primera hora de la mañana suelen ser más espesas, incluso el niño puede levantarse con el ojo pegado. Suelen presentar sensación de cuerpo extraño con picor de ojos y parpadeo frecuente junto con lagrimeo constante. 

Hay muchos virus que pueden provocar conjuntivitis, siendo el Adenovirus el más frecuente de ellos. Como en cualquier infección viral, las conjuntivitis de este tipo pueden acompañarse de otros síntomas como fiebre, malestar general o mucosidad nasal. 

Como bien sabréis, las infecciones provocadas por virus son un tipo de infección que se curan solas. Igualmente pasa con las conjuntivitis víricas: son autolimitadas, resolviéndose en 1 o 2 semanas sin necesidad de ningún tratamiento especial.

Conjuntivitis provocadas por bacterias 

A diferencia de las anteriores, las conjuntivitis provocadas por bacterias suelen afectar solo a un ojo y las legañas que presentan tienen aspecto de moco espeso, incluso purulento. Las legañas de este tipo de conjuntivitis tienen el mismo aspecto a lo largo de todo el día y no suelen acompañarse de otros síntomas más allá del ojo rojo. 

Conjuntivitis con secreción legañosa típica en las de origen bacteriano

Las bacterias casuantes de conjuntivitis son las que habitualmente tenemos en la piel o las que provocan infecciones respiraratorias, con nombres tan raros como Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis. Son muy contagiosas por lo que, sobre todo en niños pequeños que suelen frotarse los ojos al no entender lo que les pasa, suelen acabar pasándose de un ojo al otro.

Como veremos luego, en el tratamiento de este tipo de conjuntivitis utilizamos un colirio antibiótico

Tanto las conjuntivitis víricas como las bacterianas son frecuentes en niños pequeños, sobre todo por debajo de los 3 años.

Conjuntivitis no infecciosas 

En este tipo de conjuntivitis la causa es una agresión externa diferente a una infección. 

Las más frecuentes de este tipo son las de tipo alérgico, provocadas en muchos casos por el polen en suspensión de alguna planta, y se caracterizan por ojo rojo y mucho picor. Pueden acompañarse de legañas trasparentes aunque no es indispensable. Suelen darse en niños a partir de los 3-4 años con alergia entre sus antecedentes. En este caso se tratan con un colirio antihistamínico y mejoran en uno o dos días. 

Por otro lado, cualquier cuerpo extraño puede provocar una conjuntivitis, como por ejemplo, la arenilla del parque que se mete en el ojo del niño con un golpe de viento. La gran mayoría de estos casos se solucionan lavando del ojo. 

¿Y cómo las diferenciamos? 

Para poder diferenciar entre unas conjuntivitis y otras, los pediatras nos basamos en la exploración física (tipo de legañas, uno o dos ojos afectados,…), los síntomas acompañantes y los antecedentes del niño. 

Por ejemplo, en un niño con alergia a pólenes que en primavera empieza con picor de ojos y estornudos, es muy probable que esa conjuntivitis sea de causa alérgica. Si mejora con un antihistamínico oral o en colirio, el diagnóstico es casi seguro. 

Por el contrario, en un niño pequeño con fiebre, tos y mocos con los ojos rojos y legañas de aspecto claro, la causa vírica es la más probable mientras que en un niño que se levanta con un solo ojo pegado sin otros síntomas, la conjuntivitis que padece es casi con total seguridad de causa bacteriana.

A veces no es tan sencillo diferenciar unas conjuntivitis de otras pero el paso de los días y la respuesta al tratamiento iniciado suelen dar más pistas acerca cuál es la causa, lo que nos permite establecer un diagnóstico definitivo e iniciar un tratamiento específico. 

¿Cuál es el tratamiento de las conjuntivitis? 

Dependiendo de la causa, empelaremos unos tratamientos u otros, aunque hay una serie de medidas generales que indicamos en todas las conjuntivitis y que buscan mejorar los síntomas del niño. 

Para las legañas, debemos limpiar el ojo con una gasa y suero fisiológico cuantas veces sea necesario. Es muy importante que se utilice una gasa por ojo para evitar pasar la infección de uno a otro en el caso de que la causa sea infecciosa. Si el niño tiene además sensación de arenilla al parpadear, pueden emplearse lágrimas artificiales a demanda para mantener el ojo lubricado mientras mejora el proceso.

En el caso de las conjuntivitis provocadas por bacterias, el empleo de un colirio antibiótico disminuye la duración del cuadro clínico. Dependiendo de la severidad de la conjuntivitis, las gotas deben administrase cada 4, 6 u 8 horas. Es habitual que mejoren de forma rápida en uno o dos días. La duración total del tratamiento suele ser de una semana.

En ocasiones, también empleamos colirio antibiótico en conjuntivitis virales. Esto se debe a que es habitual que este tipo de conjuntivitis se sobreinfecte con bacterias de la piel cuando el niño se frota el ojo afectado.

Como dijimos más arriba, en el tratamiento de las conjuntivitis alérgicas se emplean colirios con antihistamínico mientras dure el proceso, en ocasiones durante toda la primavera. 

Por último, en las conjuntivitis por una agresión externa basta con la limpieza del ojo con suero fisiológico mientras se resuelve la inflamación. En le caso de que se sobreinfecte también se emplearía un colirio antibiótico.

¿Debe evaluar un oftalmólogo a un niño con conjuntivitis? 

La gran mayoría de las conjuntivitis de los niños se resuelven solas o con tratamiento antibiótico en unos pocos días sin compliaciones. Debido a su carácter beningno, no es necesario que todas las conjuntivitis sean evaluadas por un oftlamólogo, ni en el primer momento ni durante la evolución del proceso. 

En el caso de que no mejoren en unos días, esa visita al oftalmólogo podría tener sentido al igual que siempre que la conjuntivitis se acompañe de alguno de los siguientes signos de alarma: 

  • Cuando se acompaña de pérdida visual
  • En el caso de que la luz moleste mucho.
  • Sensación importante de cuerpo extraño en el ojo que impide abrir los párpados.
  • Cuando el ojo esta rojo sobretodo en la zona que esta cerca de la córnea. 

¿Pueden los niños con conjuntivitis acudir al colegio o a la guardería? 

Cuando los pediatras realizamos un diagnóstico de conjuntivitis, la pregunta más habitual que hacen los padres es cuándo podrá el niño volver a clase con sus compañeros.

Tanto las conjuntivitis bacterianas como las provocadas por virus son muy contagiosas, sobre todo a través de las secreciones (legañas) de los niños que las padecen. En este sentido, lo más prudente sería decir a los padres que el niño debe permanecer en casa hasta que deje de presentar secreción. Sin embargo, esto es muy difícil de llevar a la práctica ya que en algunos casos puede que el proceso se prolongue más de una semana. 

Por ello, se acepta que, en el caso de las conjuntivitis provocadas por bacterias, los niños vuelvan a la escuela cuando hayan comenzado con el tratamiento antibiótico. En el caso de las conjuntivitis víricas, la decisión de cuándo volver a clase debe ser similar a cuando un niño tiene un catarro: durante los días que tenga mucha secreción es prudente que se quede en casa y se reincorpore cuando haya mejorado. 

Independientemente de la causa de la conjuntivitis, debemos insistir al niño que, en la mediad de lo posible, no se toque los ojos. Además, los útiles de aseo personal como las toallas deben emplearse solo por ellos en un intento de evitar contagios a otros familiares o compañeros.


El copyright de la imagen de cabecera de este post pertenece a Pablo González-Sabariegos bajo una licencia CC BY-NC 2.0. La imagen de conjuntivitis con legañas esta protegida bajo una licencia CC BY 3.0 y su copyrigth pertenece a Tanalai.

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