Sinequia vulvar, ¿qué tengo que saber?

Una de las consultas que más asusta a los padres de niñas que rondan el año de vida es la sinquia vulvar, es decir, cuando los labios menores de los genitales externos se fusionan creando una membrana que tapa la entrada a la vagina. Y no es para menos ya que la gran mayoría se empieza a hacer preguntas muy razonables como por dónde orinará la niña o qué pasará cuando llegue el momento y comience con relaciones sexuales.

Por fortuna, y a pesar del agobio de los padres, la sinequia vulvar es una condición benigna que se resuelve sola en la gran mayoría de los casos. La repasamos en este post.

¿Qué es la sinequia vulvar?

Los genitales externos femeninos están formados por el monte de Venus (la prominencia por encima del pubis que se recubre de vello cuando llega la pubertad), los labios mayores y menores (repliegues de piel alrededor de la entrada da la vagina) y el clítoris.

Pues bien, cuando los labios menores se fusionan entre sí daría lugar a lo que conocemos como sinequia vulvar. Esta fusión se produce por un tejido fibrótico que puede estar recubierto de piel.

Como veremos luego, es una condición adquirida ya que las niñas no nacen con ella y es en torno a los 12-24 meses de edad cuando aparece. Es muy frecuente ya que aparecer en el 5% de las niñas menores de 6 años.

¿Por qué aparece la sinquía vulvar?

No se conocen exactamente los mecanismos por los que se produce la sinequia vulvar. Sin embargo, se han propuesto varias hipótesis, lo que hace pensar que, en la gran mayoría de los casos, la sinequia vulvar se produce por varios motivos.

Hay unanimidad en que una irritación local puede dar lugar a la fusión de los labios menores. Esta agresión podría producirse en el contexto de limpieza excesiva con toallitas comerciales, dermatitis o infecciones de la zona (vulvovaginitis).

Sin embargo, también se postula la ausencia de estrógenos (las hormonas femeninas) en las niñas de esta edad como uno de los factores más importantes. Por ello, la sinequia vulvar no se observa al nacer ya que las niñas recién nacidas todavía tienen las hormonas de su madre que atravesaron la placenta y que las protegerían contra esta condición.

¿Qué síntomas produce?

En la gran mayoría de los casos, la sinequia vulvar es asintomática y se descubre en una exploración rutinaria.

En algunos casos y dependiendo de la extensión, puede dar lugar a infecciones de orina de repetición al impedir la correcta salida de la orina. Por otro lado, si llegados a la adolescencia la sinquía sigue presente, las relaciones sexuales pueden ser dolorosas al ser más estrecha la entrada a la vagina.

¿Es necesario tratar la sinequia?

Las posibles actitudes frente a una sinequia vulvar van desde la observación hasta la intervención quirúrgica. Dependiendo de los síntomas que produzca y la edad de la niña debemos optar por un tratamiento u otro.

Inicialmente, la observación suele ser la opción de elección, ya que se resuelven solas al cabo de unos años (más del 80%). En estos casos indicaremos a los padres que extremen las medidas higiénicas del área del pañal para no empeorar la situación (lavado con jabones sin perfumes y con pH nuestro, secado suave, ropa interior de algodón, …).

Si las medidas higiénicas y el tratamiento conservador no funcionan al cabo de unos meses, se puede ensayar un tratamiento tópico con una crema de estrógenos. Este tipo de tratamientos consigue la resolución de la sinequia entre un 50 y un 90% de los casos con una recurrencia del 0 al 30%. Es un tratamiento prolongado que debe mantenerse al menos durante dos meses. El tratamiento tópico con una crema de corticoide también ha resultado eficaz, obteniéndose resultados similares a con la crema de estrógenos.

En el caso de que con la observación o las cremas no se haya resuelto la sinequia o en los casos en los que recidive, suele optarse por la separación manual. En estos casos lo que se hace es “despegar” los labios menores con un objeto romo. Puede hacerse en consulta del pediatra con anestesia tópica con una crema ya que puede resultar doloroso. Aunque el éxito de este procedimiento es alto (cerca del 100%), en un tercio de las niñas puede volver a reproducirse.

La intervención quirúrigica se reserva para aquellas niñas en las que los tratamientos anteriores no han funcionado o si la sinequia que presentan es muy grande.

Por último, en el caso de que la sinequia condicione infecciones de orina, debe valorarse la intervención inmediata con alguno de los métodos anteriores.


En resumen, la sinequia vulvar es una condición benigna que aparece en niñas de 12 a 24 meses. En la gran mayoría de las ocasiones se resuelve sola con el paso del tiempo y, antes de pensar en un tratamiento quirúrgico, existen tratamientos tópicos que han demostrado una alta eficacia.

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