El chupete, ¿amigo o enemigo?

Una de las grandes preocupaciones de los p/madres de niños pequeños es no saber calmar el llanto de su hijo o que la hora de dormir se prolongue hasta el infinito… En estos casos, el chupete es un gran aliado ya que es capaz de disminuir el dolor de un niño que se ha dado un golpe así como ser una magnífica ayuda para que los niños concilien el sueño. Sin embargo, no todo son bondades ya que está demostrado que puede influir en el fracaso del inicio de la lactancia materna así como dar lugar a problemas en la dentición a largo plazo.

Debido a estas discrepancias sobre si su uso es bueno o malo, existe un debate abierto sobre si los beneficios del empleo del chupete supera a los riesgos. Este debate es terreno abonado para que tanto profesionales como p/madres duden si debe emplearse en bebés o no. Con este post intentaremos despejar dudas y explicaros cuáles son las recomendaciones actuales sobre el empleo del chupete.

El chupete en los primeros días de vida, un enemigo a evitar

La Organización Mundial de la Salud recomienda que durante los primeros 6 meses de vida de un niño reciban de manera exclusiva lactancia materna. Entre todos los factores que pueden influir de forma negativa en que una madre no consiga afianzar la lactancia materna y mantenerla se encuentra el uso del chupete.

Existen estudios en los que se ha relacionado el empleo precoz del chupete con un fracaso de la lactancia materna y también con el destete temprano. Tal es así que la Iniciativa para la Humanización y Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (iHAN, asociación que promueve la lactancia materna a nivel mundial auspiciada por UNICEF) incluye en una de sus directrices “no dar a los niños alimentados al pecho biberones, tetinas o chupetes ” en un intento de proteger y potenciar la lactancia materna.

A esto se añade la hipótesis de que el empleo precoz del chupete supone un marcador de dificultades para la lactancia o de una escasa motivación para dar el pecho. Serían madres que, al afrontar la lactancia sin ganas o con miedo por el dolor u otros aspectos, ofrecen el chupete a sus hijos desde el principio para no sentirse obligadas a dar el pecho frecuentemente en el caso que el niño pidiera mucho.

De esta forma no podemos decir que el empleo del chupete sea bueno desde el primer día ya que estaremos haciendo un flaco favor a una madre que desea amamantar a su bebé y necesita de nuestra ayuda y apoyo para conseguirlo.

El síndrome de confusión tetina-pezón

La forma en la que se succiona un pecho no es igual a la que se emplea para succionar un chupete. Por ello, una madre en la que la lactancia materna no esté bien establecida y el bebé esté todavía “aprendiendo” a engancharse, si le ofrecemos un chupete puede dar lugar a lo que se conoce como “Síndrome de confusión tetina-pezón” e influir negativamente en el establecimiento de la lactancia materna.

Por ello, debemos posponer la introducción del chupete hasta que hayamos comprobado que el bebé se engancha de forma adecuada y la madre tiene una producción de leche suficiente. A este respecto, la mayoría de las sociedades científicas recomiendan esperar hasta el mes de vida para empezar a usarlo, como por ejemplo la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría (AEP).

El chupete en inglés se llama “pacifier” (pacificador)

Pero no todo lo que concierne al chupete son pegas, hay también demostrados aspectos positivo en su utilización.

La succión no nutritiva (cuando succionamos pero no comemos) da lugar a la secreción de endorfinas, moléculas naturales que hacen que un niño se relaje. Esto sucede tanto en niños mayores que se han podido enrabietar por un golpe o antes de dormir y en aquellos que estén ingresados en un hospital (como los niños prematuros). Quizá por este efecto, la traducción de chupete al ingles es “pacificador”.

Este efecto relajante es especialmente útil en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales donde se recomienda su empleo (siempre que no este la madre para ofrecer el pecho a su hijo) ante cualquier procedimiento doloroso (como son las extracción de un análisis de sangre o las pruebas del talón), como se puede leer en los protocolos sobre el dolor de la Sociedad Española de Neonatología.

El chupete como factor protector de la muerte súbita del lactante

No se conoce cuál es el mecanismo por el que el uso del chupete se encuentra entre los factores protectores frente al síndrome de muerte súbita del lactante, pero existe evidencia suficiente como recomendar su empleo tanto en la siesta como en la noche con ese objetivo. Si tenemos en cuenta que puede interferir con el inicio de la lactancia, lo recomendable seria empezar a ofrecerlo a partir del mes de vida, pero nunca forzando al niño a que lo coja.

Entre otros factores que disminuyen el riesgo de muerte súbita del lactante encontramos el dormir al bebé boca arriba y la lactancia materna, como ya expuso en 2013 la AEP en el libro blanco de esta patología.

El chupete modifica la mordida de los dientes, pero de forma reversible si se retira pronto

Otro de los motivos por los que el chupete está tan perseguido es debido a sus efectos negativos sobre la dentadura de los niños pequeños.

El empleo del chupete, debido a la succión continua que el niño genera sobre él, da lugar a lo que se conoce como mordida abierta, donde los dientes superiores se separan dando un aspecto de dientes de conejo. Para que esto ocurra se debería mantener una succión sobre el chupete de al menos 6 horas al día durante varios meses.

Sin embargo, estos cambios en la dentadura infantil son reversibles siempre y cuando se retire el chupete antes de los 3 años de edad debido a la capacidad de moldeamiento y regresión que tienen los dientes de los niños antes de esta edad como nos recuerda la Sociedad Española de Odontología Pediátrica.

En base a esto, esta sociedad recomienda la retirada del chupete antes de los 3 años de edad mientras que la AEP rebaja esa edad al año de vida. No existe por tanto un consenso médico para decir de forma estricta cuándo es el mejor momento para hacerlo, pero seguramente se encuentre en entre el año y los tres años de vida.

La decisión debe ser tomada por los padres

Lo que si está muy claro es que deben ser los p/madres los que tomen la decisión de si desean que su hijo utilice chupete y cuándo retirarlo. Los pediatras debemos dar la información respecto a los pros y los contras, como los que habéis leído en este post, y tras ello, debemos respetar la decisión que tomen los padres más allá de que nos parezca bien o mal.

También hay que tener en cuenta que existen niños que por mucho que les ofrezcamos el chupete nunca lo cogen y lo escupen. En estos casos lo podemos seguir intentando aunque no está asegurado que acaben empleándolo.

Ante todo, seguridad

Si finalmente habéis decidido utilizar el chupete debéis elegir tanto un chupete como un portachupetes que cumplan con un mínimo de normas de seguridad. Lo mejor que podemos hacer es comprarlo allí donde nos aseguren que cumplen las normas de normas mínimas de fabricación y calidad.

Debemos evitar los chupetes que se desmonten en varias partes para así impedir que el niño se atragante con alguna pieza desprendida. Además, la parte externa del chupete, contará con “agujeros de ventilación” para evitar la asfixia en el raro caso de que el niño se lo trague.

Respecto a los portachueptes no debemos utilizar los que sean muy largos o tipo bucle que permita que se enreden alrededor del cuello y el niño se estrangule. En la cama o la cuna es mejor retirar el portachupetes como medida preventiva.


Teniendo en cuenta los aspectos más importantes de lo que os hemos contado, podemos resumir el empleo del chupete en las siguientes recomendaciones, tal y como nos apunta el Comité de Lactancia Materna de la AEP :

  • Debemos evitar el empleo del chupete en los niños amamantados al pecho hasta el mes de vida.
  • En caso de procedimientos dolorosos (analíticas, pruebas del talón…) ofrecer un chupete (siempre y cuando no esté la madre con el niño para ofrecerle el pecho).
  • Se recomienda el uso del chupete en los niños alimentados con lactancia artificial para disminuir el síndrome de muerte súbita del lactante.
  • La retirada del chupete debe realizarse entorno al año de vida.

Queda pendiente otro post sobre cómo retirar el chupete, cosa que, los que ya lo hayáis intentado, puede resultar agotadora.

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